Dentro de la caja de cartón, la estructura principal de la bolsa actual suele constar de cinco capas de diversas películas metálicas y/o plásticas (Fradique et al., 2011; Reeves, 144 Alternative packaging 2010). Individualmente, estas capas proporcionan barreras contra el oxígeno y/o membranas de refuerzo para la propia bolsa (Reeves, 2010).
Los resultados de un estudio realizado en 2011 por la Universidad de Burdeos revelaron que
materiales plásticos PET (tereftalato de polietileno) multicapa combinados
con capas de una resina de barrera de gas (un ejemplo es una resina de etileno-vinilo)
La mezcla de copolímero de alcohol y nailon MXD6 proporcionó una protección significativamente mejorada contra la entrada de oxígeno, en comparación con un envase de PET de una sola capa, durante la vida útil generalmente corta de los vinos envasados en bolsa (Yeamans-Irwin2011).
Algunos proveedores de embalaje fabrican bolsas con una capa metalizada que restringe en mayor medida la entrada de oxígeno. Sin embargo, este material es más susceptible a microfracturas durante el transporte y la manipulación, lo que aumenta la posibilidad de entrada de oxígeno (Reeves, 2010).
La vida útil del vino en un bag-in-box depende de varios factores.
de factores: tasa de entrada de O2, temperatura de almacenamiento, humedad, vino
composición, tamaño de la bolsa, fractura de la película y tasa de uso (Reeves,
2010). En general, sin embargo, la recomendación es de tres a seis meses.
(Cravero, 2016).
Además del oxígeno que entra a través de las capas de la bolsa, existen otras dos posibles causas.
Las fuentes de entrada de aire son el grifo o válvula de plástico y las juntas. La posible entrada de aire al vino se produce a través de la junta que conecta el grifo con la bolsa y con el propio grifo. Según las condiciones de almacenamiento y el tipo de vino, los investigadores han observado una reducción de los compuestos volátiles en algunos vinos, aparentemente debido a la absorción del material plástico y del sello del grifo. Además, en un estudio, los catadores detectaron aroma a plástico tras solo 30 días de almacenamiento en bolsa-caja (Cravero, 2016).
Otro estudio halló que el SO2 libre, que actúa como conservante, se redujo a la mitad tras tres meses de almacenamiento y en un 75 % tras seis meses (Cravero, 2016). Las pruebas de sabor que comparan el vino envasado en bolsa con el envasado en botella arrojan resultados, en el mejor de los casos, dispares.


